Bárbara, oriunda de Heliópolis, era hija de un General romano, quien queriéndola mucho y no gustando de la idea que algún hombre deseara casarse con ella, la encerró en una torre en donde no le permitía ver a nadie.

Cierto día un misionero fue llevado ante Bárbara disfrazado de doctor y como consecuencia ella se convirtió a la verdadera fe de la cristiandad, de la que ya había oído hablar.

Estando en construcción un hermoso baño para Bárbara por encargo de su padre, ella ordenó que se abrieran tres ventanas en las paredes, en lugar de dos como aquél había dispuesto. Encolerizado por la actitud de Bárbara que había cambiado sus planes, su padre fue a verla a la torre, reclamando una explicación. Ella le dijo entonces que la luz del alma llega a través de tres ventanas, una llamada el Hijo, otra llamada el Padre y una tercera que es el Espíritu Santo. El padre, horrorizado al descubrir que su hija se había convertido a la nueva Fe, la denunció a las autoridades, quienes ordenaron decapitar a Bárbara. El día de su martirio se desencadenó una repentina tormenta y un rayo mató al padre de Bárbara cuando volvía de la ejecución.

Por esta razón Santa Bárbara es la santa patrona de los artilleros y escopeteros, que siempre están expuestos a una muerte inesperada.


 

La Leyenda de Santa Bárbara habría sido originada durante las Cruzadas en el siglo XI, conjuntamente con la de Santa Catalina de Alejandría, a veces  nombrada como Catalina de la Rueda como referencia al castigo a que había sido sometida al confesar su fe cristiana. Ambas Santas son relacionadas, por algunos, con la doble personalidad de Pallas (Minerva) diosa de la mitología greco-romana. Así como Pallas era la divinidad de la guerra, Minerva era la encarnación de la sabiduría. Santa Bárbara y Santa Catalina representan la personificación del mártir cristiano.

En imágenes sagradas es común encontrar a las dos Santas juntas, particularmente en el arte germano, representando los dos poderes que dividían el viejo mundo cristiano en la Edad Media.

Santa Catalina aparece como la Patrona de los escolásticos dedicados al estudio o al retiro espiritual, en tanto que Santa Bárbara es la Patrona de los Caballeros y hombres de armas, virtuosos de la fortaleza y del valor. Ellas simbolizan dos actitudes de la vida, la contemplativa y la activa, que son puestas en contraste muy frecuentemente en las obras de arte medievales.


 

  Alipius, el padre de la Santa, durante su Servicio Militar en el Este, trabó amistad con cierto Fakir, de quien aprendió los maravillosos secretos de como usar la encina y el salitre. De la misma fuente él también aprendió la preparación de las luces de Bengala.

Alipius, de regreso a su Ciudad natal, Hippo, dedicó su vida al estudio de la química. Bárbara recibió una educación liberal, habló diversas lenguas, y por añadura se interesó profundamente en los trabajos de investigación de su padre. Por sus esfuerzos unidos en el laboratorio se descubrió un explosivo de extraordinario poder.

La belleza de Bárbara atrajo a muchos pretendientes, pero ella los rechazó y entró en el Convento de Santa Perpetua fundado por Santa Agustina.

África fue por entonces víctima de invasiones y una noche en el verano del año 430 los Bárbaros cavaron anchas trincheras alrededor de los muros de la ciudad y allí arrojaron los cuerpos de hombres y animales muertos en el reciente conflicto.

Por esos medios ellos pretendieron vencer a los sitiados causándoles muerte con fiebres y plagas.

Alipius, en esta hora de necesidad, llamó del Convento a su hija para ayudarlo en la defensa de la ciudad.

Mientras ellos colocaban grandes tarros llenos de misteriosas sustancias, Alipius fue muerto de un flechazo. Bárbara, la única poseedora del secreto de su padre, fue llamada a continuar el heroico combate. Ordenó derramar el contenido de las urnas en las trincheras enemigas. En un instante la sustancia se prendió fuego y los cuerpos podridos se consumieron y las pestilentes miasmas fueron disipadas.

Durante el sitio, que duró catorce meses los sorpresivos ataques del enemigo fueron frustrados por el frecuente uso de luces de Bengala y a intervalos globos de fuego fueron arrojados con catapultas al enemigo.
 
Después de una lucha heroica, los sitiadores capturaron la ciudad y sedientos de venganza treparon dentro del Convento al que Bárbara había retornado cuando la ciudad fue forzada a capitular.

La Santa Guerrera había sido preparada para emergencias y había acumulado cantidad de explosivos en un pasaje subterráneo del Convento. En el momento crucial se oyó un ensordecedora explosión y conquistadores y vencidos fueron aniquilados debajo de los escombros de mampostería. De esta manera murió la Santa con sus compañeros escapando al ultraje de la soldadesca indisciplina.


 

  Santa Bárbara era hija de un rico aristócrata de Heliópolis, en Egipto, quien la sacrificó aproximadamente en el año 303 (DC), por haberse convertido al cristianismo. Cuando él descendió de la montaña donde le había cortado la cabeza con sus propias manos una tremenda tempestad se levantó con truenos y relámpagos y quemó ferozmente al cruel padre, consumiéndolo por completo, de tal modo que no quedaron vestigios de él.

Santa Bárbara entonces, se transformó en patrona de los armeros y escopeteros. Es invocada contra truenos y relámpagos y todo accidente derivado de explosiones de pólvora. Se piensa que es posible que haya sido elegida como patrona de la Artillería porque, en los primeros tiempos, el Cañón por lo general volaba luego de disparar y por esa razón los artilleros estaban siempre expuestos a una muerte repentina provocada por explosiones de pólvora.