Sala 1811

En esta sala mediante audio y la sucesiva iluminación de cuadros, se recrea desde el inicio de la Revolución Oriental hasta la decisiva Batalla de Las Piedras, representada en una maqueta ubicada al centro de la sala.

Un grito se levanta de la tierra; magia que a su conjuro va aunando el ansia de todo el pueblo oriental. Las aguas cristalinas del arroyo Asencio, arrastran en su cauce a una admirable alarma.

Corre febrero de 1811. Pedro Viera y Venancio Benavides, atrapan el grito que se desborda de los surcos oprimidos y con ayuda del blandengue: Ramón Fernández salen a quebrar las primeras cadenas opresoras.

La Villa de Mercedes y Santo Domingo de Soriano son ocupadas por las fuerzas patriotas. Después, .....San Salvador..... y así, cunde la chispa revolucionaria que incendia los cielos orientales.

El ansia de libertad es ya un rugir incontrolable de la sangre y estalla el corazón oriental de Artigas, en el fuego redentor.

No quiere el hombre signado por la gloria para ser el conductor y Protector de los Pueblos Libres, seguir sirviendo a las fuerzas españolas. El entonces Capitán, renuncia al ejército realista, y se presenta ante la Junta Revolucionaria.


El río Uruguay cincelado en ceibales y sarandíes lo ve cruzar; y es en Mercedes donde lanza al ejército de la Banda Oriental la encendida proclama:

"Vencer o morir. Tiemblen los tiranos que pretenden avasallar a los americanos del Sur. Estos prefieren la muerte a la ignominia del cautiverio."

Corre el fervor patriótico por los ríos y los montes...

Rosario del Colla, Víboras y Espinillo... Porongos, Paso del Rey... y más, y más villas y pueblos caen en manos de los patriotas.

Es en Paso del Rey sobre el Río San José que Manuel Antonio Artigas, primo del Prócer, cae herido de muerte aunque lleno de gloria por la reconquista de la que más tarde se llamará: San José de Mayo.

Por el Este; allí donde nace el sol de la Patria, Manuel Francisco Artigas, hermano de José Gervasio; hace de ese abril un abanico de conquistas: Concepción de las Minas; San Fernando de Maldonado, Santa Teresa.

 

Pero aún no había llegado el día que más hondo calaría en el corazón de los patriotas orientales; el que marcaría a sangre y fuego en medio del barro y el tronar del cañón el espíritu vivo de la libertad como bandera; del honor y la gloria como acicate y del valor como emblema. ¡Mayo es un mes de gloria!

Sobre las onduladas colinas de Las Piedras, el laurel de la victoria aguarda para coronar la frente del genial estratega; del elegido para ser héroe.El 18 amanece sereno. Desde el campamento oriental algunas partidas son despachadas para vigilar los movimientos de los españoles que comenzaban a avanzar en dirección a los orientales;... ¡Comienzan los primeros fuegos!"

Una fuerza de Caballeria al mando del comando de Artigas fue destinada a cortar la retirada del enemigo.

 

Es entonces que nuestro prócer manda echar a pie a tierra y la infanteria avanza sobre el Ejercito español que aparenta retroceder... pero vuelve a la embestida. 

Tanto es el ardor de los patriotas, tanto el tesón de esos orientales que finalmente los españoles abandonan sus cañones y se repliegan sobre Las Piedras.

Es allí cuando ordena Artigas que cargen la columnas de Caballería de los flancos. Los españoles con Posadas al frente quedan enserados entre soldados orientales.

Ha sido una magnífica maniobra envolvente sobre la retaguardia profunda del enemigo y un psterior dobñe envolvimiento combinado con un ataque frontal.

 

El ibero cae pero estubo la piedad del vencedor en la magnitud de la clemencia; mostrando el perfil humanista del más grande de los Generales.

Toda la campaña oriental queda en manos de los patriotas gracias al genio militar del conductor.

La Junta de Bs. As. asciende a Artigas a Coronel y le entrega la espada; que hoy custodian los Blandenges; sus soldados; os herederos de su gloria;los que levantan la bandera del eterno Jefe de su Regimiento.

Al retirarse de la sala, en el dintel que lleva a la sala siguiente, y en la parte superior de la misma, usted podrá apreciar una reproducción de Diógenes Hequet que representa la Marcha del Pueblo Oriental tras su Jefe en el Exodo.